miércoles 27 de julio de 2011

Aniversario



"no jodas gorda, déjame en paz". Se acomodaba la corbata ágilmente frente al espejo. Luego la beso en la frente y dejo atrás la escena. 

Julia miro por la ventana como se alejaba su esposo mientras pensaba que era el aniversario y el ni lo había notado. "Claudia por favor prepare el hidromasaje". La mucama era una  africana que vivía en Argentina hacia ya 15 años. Había venido a nuestra tierra en busca de un mejor futuro y huyendo de la esclavitud. Me refiero a una de las formas modernas de esclavización humana y quizás la mas aberrante: la explotación sexual. La negra tenía treinta años y hacia catorce años que trabajaba para la familia Urdinarai. Anteriormente trabajo para los Leguizamon pero dejo el trabajo tan pronto le ofrecieron pues el patrón de casa siempre andaba detrás de ella procurando un beso de sus carnosos y rosados labios. La morena estaba muy bien. "Señora, el baño ya esta listo". Julia dejo el libro que leía sobre el diván. Recostada en el burbujeante hidromasaje se dedico a tratar de no pensar en nada pero no lo logro. El aniversario la acosaba silenciosamente. Apabullada por el temor de que su marido ya no sintiera amor por ella comenzó a formular y reformular respuestas que dieran luz a la oscura sensación de vacío que le provoco el olvido por parte de Rodolfo de la fecha del trigésimo aniversario de bodas. "Tendrá otra", "¿Estoy mas gorda?", solo eran algunas de las hipótesis que la rubia formulaba en su mente. Salio del baño con la bata de seda negra que dejaba ver su silueta de reloj de arena. Miro dentro del closet y saco un vestido Chanel que habían comprado en el ultimo viaje a New York. "Seguramente si me ve con este vestido que compre para usarlo en algún evento recuerde que es nuestro aniversario", pensaba mientras se miraba el escote en la espalda. "Señora la buscan". Julia miro con intriga a Claudia que tenía en las manos una pila de revistas. "Gracias Claudia, en un minuto bajo". Abrió la puerta y era un hombre con mameluco azul y una gorra blanca que rezaba: Some Flowers. "¿Julia Urdinarai?" pregunto el joven hombre mientras observaba atentamente a la bella mujer. Julia asintió y aguardo unos minutos apoyada sobre el marco de la puerta. Era una Sorpresa. Un enorme ramo de espectaculares Orquídeas color púrpura. Inspecciono atentamente el ramo y encontró entre las hojas una tarjeta que decía "para la flor mas bella de mi vida". Se dibujo una sutil sonrisa en el blanco rostro. Entro y ella misma puso las flores en un jarrón del living. Las observo de pie unos minutos y luego se sentó a contemplarlas otros minutos mas desde en el sillón."Señora Julia es para usted" dijo Claudia con vos quebrada. Cogió el teléfono. "Si habla ella... ¿quien es usted?". Una lagrima fría broto de los azules ojos de la rubia. La mucama también estaba llorando. "No puede ser, debe haber un error, tiene que ser otra Julia Urdinarai... ¡por Dios! no puede ser", exclamo a gritos mientras la negra miraba desde el otro lado del living.Julia comenzó a sentir un cosquilleo en las piernas, el corazón le latía cada vez mas fuerte y de repente la vista se le nublo. Calló tendida sobre la alfombra. Claudia corrió a socorrerla y como no reaccionaba disco el numero del servicio medico de primeros auxilios del exclusivo country tortugas Club. Segundos después los médicos estaban en la casa. "Va estar bien, que descanse y cualquier cosa llamen" dijo el medico que atendió a Julia. La negra Claudia los despidió y luego subió a el cuarto de la patrona. Julia solo había sufrido una descompensación y un corte en la cabeza de los que se recuperaría dentro de no mucho tiempo, pero le quedaría una herida que difícilmente conseguiría curar: la muerte de su marido, el hombre con quien vivió los mejores 30 años de su vida.

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